Un truco infalible de comunicación

Un truco infalible de comunicación

Hoy os comparto un pequeño truco de influencia, muy útil para presentaciones, reuniones, clases… La NOVEDAD.

Decía Benjamin Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.

Si a mitad de una clase o en una reunión de trabajo o en una ponencia el interlocutor hace algo inusual (por ejemplo saca una camilla con un supuesto paciente para hablar de temas que nada tiene que ver con los médicos), probablemente podemos pensar muchas cosas, pero a buen seguro que nos acordaremos por mucho tiempo de ese momento. Lo extraordinario lo recordamos más que lo ordinario, es cuestión de supervivencia, lo hace el cerebro después de miles de años de evolución. Si lo utilizas de forma efectiva y positiva para transmitir lo que deseas, te dará muchos réditos. Seguro que algún día presenciaste algo parecido en ese sentido y que lo recuerdas a la perfección. Y si no es así, cuando lo presencies, se te grabará a fuego en tu mente, no lo dudes!!

De hecho, una de las claves del proceso de memorización de los campeones del mundo de memoria y los que desean aprender y recordar mejor algo, es la asociación de imágenes y su visualización extraña o desproporcionada. Cuanto más estrambóticas son las imágenes que se asocian, mejor se recuerdan. Porque son diferentes a lo habitual… ¡son novedosas!