¿Cuáles son las CLAVES de la TRANSFORMACIÓN e INNOVACIÓN EDUCATIVA?

¿Cuáles son las CLAVES de la TRANSFORMACIÓN e INNOVACIÓN EDUCATIVA?

¿Qué es lo que el mentalismo y los eventos pueden aportar a este ámbito?

Un país sin educación es un PAÍS SIN FUTURO.

Queriendo mejorar la sociedad y el mundo, LA EDUCACIÓN DE L@S NIÑ@S ES LA CLAVE, porque ellos son el futuro. Depende de cómo se eduquen y de lo que aprendan dependerá tener un mundo civilizado y justo.

La clave es lo que podamos hacer cada uno de nosotros. Lo que hagamos hoy en el presente, es lo que será nuestro futuro. No sale en la lista de inquietudes del CIS, pero no conozco a nadie que no desee lo mejor para nuestr@s hij@s. Cabe movilización y ACTUAR.

En este artículo comparto claves de la transformación e innovación educativa: la educación del futuro que ya está empezando a ser presente.

¿Cómo empezó mi pasión por la educación? Experiencias y aprendizajes.

Mi entusiasmo e interés por la educación viene de lejos. Siempre he pensado que la clave para una sociedad y mundo mejor está en la educación, pero todavía con más claridad cuando hace años tuve a mi primera hija. ¿CÓMO HACER LA EDUCACIÓN MEJOR?

Visualizo como si fuera ayer los primeros maestros que me hicieron disfrutar a la vez que ir aprendiendo. Me acuerdo de Mireia, de Xavi, en 1º y en 4º de EGB respectivamente. Con retrospectiva reparas en lo hábiles que eran, como a través del juego nos ESTIMULABAN LA CREATIVIDAD y el ANSÍA POR SABER MÁS. Implementaban los juegos de éxito de la televisión de aquel tiempo (por ejemplo la rueda de preguntas por parejas del concurso “1, 2, 3 responda otra vez” o canciones de la época que facilitaban el recuerdo de conocimientos y experiencias de aprendizaje) con los conocimientos y habilidades que se suponía que debíamos saber e integrar. Tan hábiles fueron que SU IMPACTO TODAVÍA PERDURA. ¿Una de las claves? Imprimir significado y conexión emocional a lo que deseas comunicar y transmitir.

Más adelante, en la etapa de bachiller, también tuve la suerte de encontrarme con algún excelente maestro. Lo mismo en la Universidad y en Postgrados.

Uno de los rasgos más diferenciales entre UNOS PROFESORES y OTROS radicaba de nuevo en la mayor o menor CAPACIDAD DE COMUNICAR y TRANSMITIR, de CONECTAR. En unos, notabas su pasión por la temática y lo bien que te la hacían llegar con determinados RECURSOS CONECTORES. Otros, en cambio, eran insufribles: eran muy conocedores de la temática, pero tenían muy pocas habilidades comunicativas y escasos recursos conectores, lo cual convertía sus clases en soporíferas y alejaban a los estudiantes de cualquier interés o entusiasmo por la temática, facilitando el desapego, la desconexión y en definitiva dificultando APRENDIZAJE, RECUERDO y EXPERIENCIA. Y como pasa en muchos centros, acabando con cualquier interés y motivación por parte de bastantes alumnos por estudiar.

En eso ESPAÑA tiene un problema muy grave: recuerod que hace un par de años situaban al país como segundo con la tasa de abandono escolar más alta de la Unión Europea, sólo por detrás de Malta. La tasa de abandono de los estudios antes o después de haber conseguido el título de la ESO se establecía en el 19%.

¿Cómo conseguir reducir esta tasa y que el ABANDONO pueda llegar a ser poco frecuente? ¡Innovando y transformando! sí. Y eso pasa también por PROPICIAR EL INTERÉS del alumno, que sienta que quiere aprender y seguir. ¿Y eso cómo se consigue o se plasma? Más adelante comparto algunas pistas y herramientas.

Finalizada mi etapa universitaria tuve la oportunidad de impartir clases en un Máster de Comunicación Empresarial. ¿Cómo llegar a mis alumnos y generarles el mayor impacto positivo posible? Ahí pude empezar a poner en acción todo lo que había sentido y aprendido hasta el momento, tanto en mi vida como alumno (viendo a muchos profesores), como espectador (viendo a muchos directivos, formadores, actuantes…), como en mi profesión de formador, como actuante y comunicador.

Existen una serie de RECURSOS y HERRAMIENTAS que son de enorme utilidad para cualquier docente y formador. Muchas de ellas tienen que ver: con captar, mantener y direccionar positivamente la atención; con la capacidad de sorpresa; con capacidad de generar interés y curiosidad; con el emocionar; con altas habilidades comunicativas; con el autoconocimiento y carácter; con el entorno y el espacio en el que se realiza la actividad; con la interacción y la cooperación; con lo que siente y experimenta al fin y al cabo ese alumno y como se conecta todo ello con los objetivos establecidos y con la optimización de su aprendizaje, rendimiento y calidad de vida.

Transcurridos unos años, en el 2010, llegó otro punto de inflexión en mi interés por una educación mejor: la realización de un magnífico Máster en Coaching Ejecutivo y Personal Profesional en la Universidad Pompeu Fabra, Brcelona School of Management. Magnífico entre otros aspectos porque nos brindó a los mejores expertos y no desde una versión metodológica del coaching sino de varias, una valiosa visión holística de todas ellas, como para escoger lo mejor de cada una o la que encontráramos más adecuada a cada uno de nosotros.

Dada mi especial inquietud por el COACHING EDUCATIVO, y en igual mesura el deportivo, empecé a indagar más profundamente sobre el mismo. Recuerdo que en aquel tiempo apenas había libros publicados al respecto; y en redes tan solo había seis o siete videos sobre coaching educativo o relataban primeras aplicaciones del coaching en algunas aulas y escuelas. Todo muy incipiente. En esos tiempos el coaching empezaba tímidamente a aflorar; todavía no existía demasiada literatura ni especializaciones como las hay hoy en día.

De hecho, más que coaching educativo, de lo que más bien se hablaba en esos momentos era de una metodología que se revelaba muy útil y reveladora: la práctica reflexiva. Yo la experimenté de la mano de Olga Esteve, coordinadora del grupo español del proyecto Comenius ‘Aprender de la práctica’, financiado por la Comunidad Europea y experta en práctica reflexiva de innovación e investigación en formación.

Poco a poco, si mi actividad como mentalista y comunicador me había acercado a la neurociencia años atrás, era ahora la educación que poco a poco me iba reconduciendo de nuevo a este campo tan maravilloso y fascinante de neurociencia aplicada a la educación y al aula, innovación educativa, coaching educativo…

Lo que voy descubriendo lo encuentro tan asombroso que se me despierta la inquietud de COMPARTIR todos esos descubrimientos y experiencias con docentes y formadores.

Tanto es así que, en la Escola d’Estiu de la Fundación Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, siempre comprometida con la formación e innovación educativa y donde ya había realizado conferencias sobre aprender a aprender (o cómo optimizar tu poder de aprendizaje y memoria), empecé a dar conferencias para docentes sobre una temática llamada coaching en el aula. Los docentes asistentes en seguida veían sus beneficios y percibí como su curiosidad e interés se iba expandiendo a lo largo de la sesión formativa, preguntando y solicitando más información una vez terminada la misma.

Posteriormente, en un congreso de creatividad e interacciones entre diferentes profesionales de diferentes sectores, auspiciado por el genial Andoni Luis Adúriz en el Basque Culinary Center, y en el que participo con una conferencia, coincido con el director de la unidad de innovación del Primer Ministro Británico y jefe ejecutivo del National Endownment for Science Technology and the Arts, Geoff Mulgan, que aporta su muy interesante experiencia en la innovación educativa en el Reino Unido y concretamente con las Studio Schools y el learning by doing.

Continuando mi investigación, coincido con EXPERTOS que aportan valiosas ideas y pensamientos a la innovación educativa y en sus diversos ámbitos, como Juan Miguel Muñoz, consultor educativo y experto en innovación y TIC aplicadas a la educación; como José Antonio Marina, conocido pensador, divulgador y movilizador educativo; como Eduard Punset con el que muy gratamente me entrevisto y hablamos sobre una temática que ambos vemos como crucial y que va a reflorecer en los próximos años como es el aprendizaje emocional; como Francisco Mora, doctor en medicina y neurociencia, divulgador y experto en neuroeducación; como Saturnino de la Torre, catedrático emérito de didáctica de la Universidad de Barcelona; como la Asociación de Maestros Rosa Sensat y sus valiosas aportaciones y criterio; como fundaciones y entidades que invierten en estudios para la mejora e innovación educativa y que resultan por ejemplo en trabajos que relatan y dan una visión de lo que funciona en escuelas de todo el mundo, como el relatado por Alfredo Hernando en Viaje a la escuela del s. XXI o el Cuadernos Faros 6 sobre cómo educar las emociones; como en especial Meritxell Obiols y Rafael Bisquerra, cuyo enfoque y labor en la Universidad de Barcelona y en el proyecto educacional que llevaron a cabo con La Salle entre otros, consiguieron arrebatarme. En esa época también coincido con el brillante Carles Capdevila y su “Educar con humor”. Con él ya había coincidido muy gratamente años atrás en una intervención que realicé para el programa de televisión, ‘EL Club’. Con él constaté la potencia de educar con humor y añado otras dos claves fundamentales: amor y capacitación.

Lo que iba descubriendo me fascinaba e inspiraba tanto que me impulsaba a continuar ahondando en un camino y movimiento que, aún con las RESISTENCIAS de la escuela tradicional o de las familias y personas con pensamientos estáticos, intuía como imparable.

Mi principal actividad como mentalista corporativo, conferenciante motivacional, formador y profesor, coach ejecutivo y personal y comunicador no me permiten dedicar el tiempo que me gustaría dedicar a la innovación educativa. Pero sí para compartir e importar ASPECTOS CLAVES de esas actividades y arte hacia el entorno educativo.

En el mundo de conferencias, formaciones, actuaciones, comunicación estratégica y eventos en el que me muevo, existen propósitos, recursos y herramientas MUY APLICABLES, de utilidad y valor en ese movimiento innovador que se va abriendo camino, así como en la optimización del rendimiento y calidad de vida de tanto docentes, como de alumnos como de las familias. De ahí surge mis CONFERENCIAS y FORMACIONES tituladas Educar innovadora-mente.

Empiezo a realizar conferencias para docentes, para familias, para alumnos, entidades e instituciones diversas. Siento que, aunque muy pequeñito y humilde, voy aportando mi grano de arena en el cambio de mentalidad, en la apertura al cambio y transformación y con la certeza de haber experimentado personalmente lo bien que funcionan muchas de las iniciativas y recursos que se desean ir implementando para el progreso educativo.

El mundo de los eventos y las intervenciones profesionales (conferencia, presentación…) no está tan alejado del de la educación, especialmente a la hora de motivar, emocionar, crear experiencias únicas, atraer e impactar con significado y de forma positiva y memorable en los alumnos. Ambos ámbitos comparten mucho en común y tiene un campo de enriquecimiento mutuo que todavía puede aprovecharse mucho más.

Participar con formaciones y en especial con conferencias, en escuelas, municipios, asociaciones, fundaciones, cursos, congresos, me permite descubrir más pensamientos y proyectos brillantes. Los de municipios muy bien fundamentados, valientes y con compromiso, como por ejemplo el Plan de Mejora para el éxito educativo de Viladecans. También los de instituciones como la Fundación Jaume Bofill, que impulsan fenomenales proyectos, investigaciones y debates para transformar la educación. O el ambicioso proyecto Horitzó 2020 de Jesuïtes Educació que empezaba en esa época y que hoy ya va siendo una realidad consolidada y de referencia. O el magnífico programa Escola Nova 21, que ha ido ganando protagonismo exponencialmente, sólo por comentar algunos.

Una de mis conferencias fue con ocasión del EduMindUp!, el primer Congreso de neurociencia en la educación y en el aula que congregó a más de 600 docentes y profesionales del mundo de la educación. En ese evento tengo el placer de compartir escenario y redescubrir a Begoña Ibarrola, a David Bueno, a Francesc Torralba, a Antoni Burgaya, a Coral Regí, a la que ya había escuchado en los EducationTalks organizados por la Universidad Abat Oliva CEU en 2015, etc., Todos ellos compartiendo ilustradoras experiencias, conocimientos y reflexiones. También quedé impregnado de la ilusión y pasión que muchos docentes transmitieron en talleres y seminarios varios con el mismo objetivo: compartir y contribuir con utilidad y valor a los demás para una mejor educación y sociedad.

Aquí la página web del evento: http://www.edumindup.com/?lang=ca y el breve vídeo resumen: https://www.youtube.com/watch?v=PXGxAyv3fmU

La escuela debería ser no una burbuja sino el corazón de la comunidad. La transformación es inviable sin la implicación de todos.

La educación de nuestros hijos no sólo depende de los docentes o de la escuela, también de la familia y de las estructuras socioculturales (instituciones, bibliotecas, medios de comunicación, etc.). Todos ellos son subsistemas que deben interrelacionarse y retroalimentarse. De nada sirve que en la escuela se promuevan valores como por ejemplo el de la paz si luego en casa hay trato de violencia, o viceversa. Debería generarse todavía más conciencia: sobre la importancia de la interrelación y la colaboración entre los subsistemas; la gran responsabilidad que cada uno tiene; y desarrollar mecanismos para llevar todas las ideas e innovaciones que signifiquen mejora a la acción.

El oficio de maestro debería ser uno de los más relevantes sino el más relevante.

Hoy todavía está socialmente poco valorado. Si los políticos se pararan a pensar como de importante es la educación de los niños para el futuro de la sociedad, harían grandes esfuerzos e inversiones y dotarían a los docentes de más recursos para poder estar al día de los avances educativos. Sin estos recursos es muy difícil que salgan los mejores docentes posibles y que doten de prestigio a la profesión y que tengan un óptimo impacto en los niños y en la sociedad.

Relevancia de una mayor y permanente formación del docente.   

El nuevo rol del docente se basa en adaptarse al alumno y no a la inversa. Esta premisa además de todo lo que se le exige hoy (que sepa de la materia, que sepa de pedagogía, que esté al corriente de nuevas estrategias de motivación y pedagógicas, que sea un líder-coach, que sea capaz de enamorar y persuadir, que tenga iniciativa, que tenga buenas dotes de comunicación, de conectar y transmitir confianza a alumnos y sus familiares, que sepa regular sus emociones y la de los demás, que tenga capacidad para resolver conflictos, que disponga de competencias tecnológicas, etc.) hace que su formación deba ser apoyada y optimizada.

Los cambios y transformaciones que vivimos obligan a un replanteamiento del sistema educativo y sus metodologías, que también deben transformarse para progresar. Estamos ante una de las transformaciones más profundas que vive la escuela desde su creación.

Es una realidad que hoy asistimos a muchos cambios, que además son constantes y veloces. Muchas reglas, conceptos, métodos que funcionaban muy bien o con éxito con anterioridad o hace unos años, hoy no funcionan o no son eficaces u óptimos, lo cual conlleva a un replanteamiento de los mismos.

La globalización, las nuevas tecnologías, los hallazgos neurocientíficos, el cambio demográfico, nuevos modelos de familia, nuevos recursos de desarrollo de talento, etc. están transformando la manera de entenderlo todo.

Ello afecta a muchos sectores y profesiones: empresa, liderazgo, comunicación, ventas, salud, deporte, cultura, familia y por supuesto a la educación y todos sus protagonistas.

La escuela del siglo XXI no pude funcionar de la misma manera que lo hacía hasta hace poco. Los cambios obligan a replantear la manera en que la escuela ha de transmitir los conocimientos. Estos últimos años sabemos que debemos formar para profesiones que todavía no existen o para problemas que todavía hoy no existen.

Los cambios suelen provocar diferentes tipos de sensaciones en función de cómo se afronten los mismos.

Lo más usual es que provoquen inseguridad, incerteza, desconfianza, miedo, mal clima, conflicto, crisis, ansiedad, estrés, desmotivación, desvinculación, desatención, fatiga, abatimiento, dolor y la expedición de muchos prozacs. Depresión (…)

Las soluciones vienen dadas en gran medida por la adaptación y la resituación por un lado (es decir reinvención profesional y personal) y el estímulo de ciertas competencias y habilidades por otro. Y no sólo para sobrevivir, sino para progresar y conseguir el mayor potencial posible, de una forma plena y sostenible.

Se atribuye a Charles Darwin la frase de que sobrevive no el más fuerte ni el más inteligente sino el que se adapta mejor al medio. El divulgador Jorge Wagensberg sostenía que ante los cambios podíamos optar por la interdependencia pasiva (no salir de la cueva, lo cual era sinónimo de insostenibilidad), la interdependencia activa (ir saliendo de la cueva, esto es anticipación y supervivencia) y la independencia evolutiva (estar fuera de la cueva e ir evolucionando con el medio, sinónimo de progresar).

¿Por qué nos resistimos a los cambios? La principal función del cerebro es velar por nuestra supervivencia. Y ello implica racionar la energía de la mejor manera posible. A nuestro cerebro le encantan los automatismos porque implican menor energía. Y no cambia hasta que lo agitamos. A veces está tan automatizado y en su zona de confort que muchas personas sólo cambian cuando sufren una crisis. Pero no hace falta esperar a una crisis para cambiar. Hay metodologías que permiten ese cambio a mejor sin necesidad de una crisis.

El hecho de cómo percibimos, pensamos y participamos ante los hechos y situaciones que nos acontecen, léase cambios, deriva en un mayor o menor resultado o rendimiento. Dejo para otro momento desarrollar ese aspecto, pues no deseo alargarme en demasía.

Por otro lado, no sólo se trata de cambio, sino un cambio que suponga mejora, y una mejora que suponga, más que supervivencia, transformación y progreso.

Algunos, y cada vez son más, han dado un valiente paso adelante. Partiendo de una premisa y mentalidad de oportunidad y progreso, y no de peligro o amenaza, ya se han atrevido desde hace años a acometer e implementar, más que parches, un replanteamiento educativo total.

Se han traducido nuevos hallazgos científicos, nuevas interrelaciones, nuevos métodos, nuevos modelos educativos en planes de acción, cuyo sustrato suele ser el siguiente:

  • Más que instruir (clases magistrales), se trata de capacitar (trabajo cooperativo).
  • Más que enseñar, se trata de acompañar en el aprendizaje.
  • Más que un docente emisor y un alumno receptor o desde una posición superior o inferior, se trata de compartir conocimientos en posición de balance. Una relación en la que gane tanto el docente como el alumno.
  • Más que mediar, se trata de ser catalizar.
  • Más que centrarse en lo que no se sabe hacer, centrarse en lo que se sabe hacer muy bien y hacerlo todavía mejor.
  • Más que emitir información para ser recibida, se trata de poner a pensar y estimular el pensamiento crítico. Más que llenar mentes, se trata de encenderlas.
  • Más que aulas sin emoción se trata de crear escenarios con emoción, utilizar toda clase de recursos que tengan un componente emocional: despertar curiosidad, sorpresa, para alentar la atención, la concentración, la implicación, la motivación. Es crucial conectar emocionalmente con los alumnos. En mi anterior artículo sobre aprendizaje emocional, analizo como aumentar ese porcentaje de conexión, como seducir y liderar.
  • Más que adaptación de los alumnos, es adaptación a los alumnos. De hecho, un líder no busca que se adapten a él sino que aporta valor y ayuda y sirve a los demás. Además, cada alumno es diferente. Cada uno con su potencial determinado. A mayor personalización, mayor optimización.
  • Más que el “porque yo lo digo”, se trata de conectar emocionalmente y reconducirlos al razonamiento. Más que autoritas (imponer desde la autoridad y ‘los galones’ no da resultados), se trata de potestas (voluntad y capacidad para comunicar, persuadir, liderar y hacerse respetar).
  • Más que decir, se trata de practicar con el ejemplo. No existe autoridad moral cuando uno fuma y le dice a su hijo o alumno que no debe fumar. O cuando uno dice tacos e insulta a los demás y le dice a su hijo o alumno que está mal decir tacos e insultar a los demás.
  • Más que conocimiento enciclopédico, se trata de procedimientos, actitudes, competencias.
  • Más que trabajar por materias, se trata de trabajar por competencias. Saber trabajar en equipo, escuchar a los demás, tener capacidad de análisis y síntesis; proyectos y evaluaciones diversificadas…
  • Más que de números, se trata de logros.
  • Más que centralización, se trata de dar autonomía.
  • Más que generalizar, se trata de personalizar.
  • Más que educar para saber, se trata de educar para saber hacer y en especial saber ser. Se trata de trabajar la interioridad, el potencial interno de cada uno, como sustento central y con el fin de que puedan dar el máximo de sí mismos.
  • Más que educar para la respuesta correcta, se trata de educar para la pregunta poderosa.
  • Más que talento individual, talento colectivo. Se evoluciona a marchas forzadas a modelos muy flexibles y colaborativos en los que el talento individual será importante pero aún más los será el talento conectado y el fomento del trabajo colaborativo, la inteligencia colectiva.
  • Más que espacios rígidos, se trata de disponer de espacios adaptables. Más que espacios pálidos y grises, se trata de espacios coloristas, alegres y con luz nítida.
  • Más que implementar tecnología como sinónimo de innovación, se trata de utilizarla como herramienta y como un medio, no como un fin en sí mismo, para optimizar la creatividad e innovación.

Existen por otro lado una serie de sinergias y de recursos DETERMINANTES en el mundo en el que me muevo e interacciono (transformación de talento y capacitación, comunicación estratégica de marca, eventos y entretenimiento) muy aprovechables y aplicables a diferentes sectores, áreas y situaciones, y en especial al mundo educativo.

Hay muchas semejanzas y paralelismos entre el arte de los eventos y el arte de la formación, entre el arte de entretener, comunicar y transformar y el arte de educar, desarrollar, capacitar.

Existen muchos recursos y herramientas que utilizo como mentalista, conferenciante y coach y que pueden traducirse en la relación docente-alumno, docente-familia, docente-docentes, familia-hijos y optimizar talento, rendimiento, relaciones, calidad de vida, tanto profesional como personal.

Los describo y comparto en mi libro: El Libro de los Poderes: descubre y expande tu potencial e influencia, Editorial Conecta. Muy ameno y confío que útil y de valor. Reseñado por mis admirados Joan Roca, Luis Bassat, Fernando Botella… #ElLibrodelosPoderes: https://ramonfauria.com/el-libro-de-los-poderes/

Todos somos extraordinarios y disponemos de esos poderes, entendidos como recursos y herramientas, pero muchos de ellos los tenemos infrautilizados o dormidos (falta de acceso a información relevante, falta su puesta en acción, falta de voluntad por conocerlos, etc.). Solo algunos deciden desarrollar estos poderes.

Recursos para emocionar, para generar atención, para generar mayor aprendizaje y recuerdo, para generar comunicaciones funcionales y generativas, para capacitar… y van desde saber cómo funciona el cerebro (lo cual te permite explotarlo más eficientemente, anticiparte a los demás, influenciar más poderosamente…) hasta el poder de la emoción, el poder de las palabras, de la comunicación no verbal, del pensamiento, de conocerse, de la conciencia, de la interrelación, de la actitud, de accionar…

Al fin y al cabo, la técnica y la capacidad son importantes pero aún lo es más el saber gestionar tu mente y la de los demás. En eso te puedo acompañar. Y es que sin duda, “la mente lo es todo”.