Observa globalmente este cuadro y elige rápidamente una X

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Solución al final del artículo. Este pequeño juego que Ramon Fauria te propone es una muestra más de la fascinación que puede ejercer en nosotros el mundo de la mente humana.

Podemos entender que lo que hace a un buen profesional es el conocimiento (experiencia) y la habilidad (técnica), pero un aspecto crucial está en saber influir positivamente sobre los equipos y sobre las personas mental y emocionalmente. Saber cómo funciona nuestra mente se torna pues !fundamental!

Uno de los aspectos de la mente que hace años llamó la atención a Ramon Fauria por ejemplo fueron los automatismos de la mente y cómo podía explotarlos y optimizarlos en sus intervenciones y asimismo en la vida profesional y personal.

Por ejemplo, coge papel y lápiz y dibuja una flor (si no lo tienes a mano, dibújala imaginariamente en la palma de la mano con un dedo de la otra). No sigas leyendo a menos que ya hayas dibujado esa flor. Probablemente tu cerebro habrá dibujado… una margarita. Dibuja ahora una casa. No sigas leyendo hasta que no hayas terminado. Probablemente habrás dibujado la misma que hacías cuando eras niño (puerta redonda, ventanas cuadradas, tejado triangular, e incluso chimenea, un árbol al lado, el caminito). Todo ello es una prueba de que nuestra mente es muy cómoda y en muchos casos actúa de forma muy automatizada.

El conocimiento sobre los automatismos le permite a Ramon Fauria dotar de pureza a las experiencias de la mente que realiza. Es decir, en vez de recurrir a artilugios o apoyos técnicos propios del ilusionismo para acabar de alcanzar lo maravilloso, lo difícil o imposible, poder recurrir a la propia naturaleza del cerebro para conseguir prácticamente el mismo fin. En muchas ocasiones ello genera incluso mayor impacto en el público, precisamente por ser percibido de forma tan pura y directa y por tanto más cercana a lo maravilloso, difícil o imposible, pues no media ningún tipo de objeto, sólo una mente con otra, un pensamiento con otro. Nos acercamos en definitiva a la pureza de la experiencia. Quizá esto se parezca a lo que se conoce en el mundo de la cocina como cocina de síntesis, realizada con muy pocos alimentos: una cocina directa.

Tal vez el único inconveniente de este tipo de experiencias de la mente basadas en automatismos mentales o finas sutilezas psicológicas es que pueden fallar. Pero el fallo también tiene a su vez ventajas: en primer lugar, muestra agallas para salir de la zona de confort y seguridad (riesgo cero) para entrar en una zona de exploración y oportunidades (riesgo generador); en segundo lugar, hace que su trabajo sea percibido como realmente difícil o más difícil (se aprecia la virtud del fino sustrato psicológico en pro del camino menos difícil de los artilugios o trucos que aseguran el éxito); y en tercer lugar, el fallo puntual le acerca más al público, pues les muestra lo que al fin y al cabo somos todos: humanos.

Los automatismos, o el conocimiento de sutilezas psicológicas, también le permiten complementar, perfeccionar o completar una experiencia de la mente y acercarla lo máximo posible a lo maravilloso, difícil o imposible. Hay un dicho anglosajón que dice que en los detalles está el demonio; los detalles o sutilezas psicológicas en este caso ayudan a ensalzarla y a marcar sin duda la diferencia.

En su vida profesional y personal, conocer automatismos le permite crear consciencia de las limitaciones que podemos diluir y de las potencialidades que podemos aprovechar.

Existen automatismos o pautas que nos permiten gestionar nuestras emociones, pensamientos, fisiología y rendimiento de forma óptima. Un ejemplo sería el de los anclajes, un recurso mental que dispara una emoción determinada con el fin de optimizar una acción en un momento dado.

Merecen especial reflexión los automatismos entre mente y cuerpo. Es fascinante como el cuerpo puede influir en la mente y las emociones y cómo la mente y las emociones pueden influir en el cuerpo.

Ciertamente podemos gestionar emociones (de fuera a dentro) pero también generarlas (de dentro a fuera). El estado emocional influye en la fisiología y la fisiología en el estado emocional.

Si te mueves de forma triste y poco enérgica, la mente y las emociones lo expresarán. Si te mueves de forma alegre y enérgica, la mente y las emociones lo expresarán.

Si tu cuerpo está cansado o agarrotado, la mente y las emociones pueden contagiarse y ser limitadoras. Si tu cuerpo está en forma y ágil, la mente y las emociones pueden contagiarse de capacitación y ser generadoras.

Si piensas en algo triste, tu cuerpo lo expresará. Si piensas en algo alegre, tu cuerpo lo expresará.

Si estás seguro de algo y adaptas a ello tu fisiología, será más difícil que falles.

También existen muchas pautas optimizadoras de los automatismos que podemos emplear tanto en comunicación como en negociación, ventas, creatividad, liderazgo y sobre todo en influencia y persuasión. Un tema muy jugoso y que nos daría para más páginas de las que tiene previstas este artículo. Por ello termina aquí y hasta una nueva ocasión.

Solución:

Si has pensado y elegido la tercera equis –de izquierda a derecha– de la segunda fila, enhorabuena, has percibido el pensamiento de Ramon Fauria y el de la gran mayoría. Si has pensado y elegido cualquier otra, también enhorabuena, pues demuestras tener un también valioso pensamiento divergente.

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