Aprendizaje emocional – ¿Por qué retenemos una información y no otra? Parte 1

Aprendizaje emocional – ¿Por qué retenemos una información y no otra? Parte 1

¡¡Recuerda esta información!! : INDUCE (sí, sí… INDUUUUUUCE)

¿Eres selectivo con la información que te llega?

Como humanos no deseamos una memoria que almacene cada hecho o detalle de cada experiencia de nuestra vida, estaríamos sobresaturados de información trivial o inútil y gastaríamos energía de la misma forma. Por tanto, solemos ser selectivos con la información que nos llega.

¿Qué aspectos hacen que aprendas y recuerdes una información y no otra?

Hay aspectos que pueden facilitar que seleccionemos una información y no otra, que aprendamos y recordemos esa información y no otra. ¿Puedes imaginarte el potencial y aplicaciones que puede tener en tu vida profesional y personal conocer esos aspectos?

Uno de ellos, quizá el más crítico en esa selección de información, en el aprendizaje y en el recuerdo, es sin duda… ¡la EMOCIÓN!

No es de extrañar que el Grupo Punset adoptara de forma clarividente el fantástico lema “Sin emoción no hay proyecto”. Y quien dice proyecto, dice equipo, liderazgo, pareja o conexión con las personas.

Tampoco os extrañe que mi lema, Connecting Minds, se refiera a la importancia crucial de la conexión entre mentes, entre emociones. Entiendo que en cualquier acción, en cualquier área personal y profesional, el contenido, los detalles, el servicio deben ser excelentes… pero saber conectar emocionalmente con las personas… ¡es la clave!

Y es que, sin emoción no hay atención; sin atención, no hay memoria; sin memoria, no hay recuerdo; y sin recuerdo, no hay existencia.

¿Cómo hacer que algo sea emocional?

Sabemos que ante un estímulo, surge una emoción. El estímulo, el mundo, lo percibimos a través de nuestros sentidos. Por tanto, para hacer que algo sea emocional, debemos apelar a los sentidos.

Cuantos más sentidos impliquemos, más potente la experiencia, el aprendizaje y en definitiva el recuerdo. Hoy, en diferentes ámbitos y sectores, hay esmero en lograr precisamente ese efecto.

De hecho, a través de los sentidos podemos llegar a diseñar lo que deseamos que sientan y experimenten las personas. Podemos incluso incidir en su toma de decisiones. Resulta fascinante a la vez que aterrador ¿verdad?.

Una disciplina que nos muestra varios ejemplos de cómo se direccionan esas sensaciones, emociones, experiencias, atencionalidad, decisiones, recuerdos, es la del neuromárketing. Sólo cabe pasearse por un supermercado o una tienda de ropa y analizar como están dispuestos los productos, los carteles, la música, los olores, etc.

También cuando hablamos de orientación al cliente y su óptima satisfacción y por ende fidelización y positivo impacto, resulta clave la emoción. Muchas empresas todavía piensan que la plena satisfacción del cliente está en el producto o servicio. Eso es sólo un aspecto. La experiencia total y la excelencia se consiguen aparte de la satisfacción con el producto o servicio, con la experiencia, las emociones, las sensaciones, que siente o le hacemos sentir al cliente, desde que entra en nuestra página web, en nuestra tienda, en nuestro colegio, en nuestra empresa, hasta que sale. Las empresas y personas que lo entienden, tienen un alto grado de satisfacción y de fidelización entre sus empleados y clientes. Y no cabe decir, que el recuerdo de esas sensaciones y experiencias quedan ancladas en su mente probablemente para siempre.

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