Aprendizaje emocional – Más factores – Parte 5

Aprendizaje emocional – Más factores – Parte 5

4.- Que sea ÚTIL

Que se perciba la utilidad de lo expuesto.

Recuerdo una anécdota muy reveladora al respecto de una formadora de formadores en relación a sus pupilos ingenieros (y que a buen seguro te recuerda alguna que experimentaste en el colegio). Se trataba de aprender la teoría de Nash. No había manera. Pero en cuanto esos ingenieros vieron para qué y cómo se utilizaba la misma, esto es su propósito y utilidad, se dispararon positiva e inmediatamente la implicación, la conexión, la motivación, el aprendizaje y recuerdo.

También recuerdo haber escuchado a Geoff Mulgan hablar sobre una escuela donde había muchos estudiantes desmotivados y muchas campanas. Implementaron una idea muy efectiva. Aparte de estudiar matemáticas, biología y demás en el instituto, los estudiantes llevarían un negocio (una cafetería, una cría y venta de peces, etc.). Con ello, los estudiantes aplicaban lo que estudiaban, a través de un proyecto de vida, trabajando en equipo y relacionándose con su comunidad y con la vida real. Un poco volviendo a Leonardo Da Vinci, y a un principio básico que a veces parece haberse perdido: aprender haciendo y hacer aprendiendo. Este proyecto y escuelas a las que llaman Studio Schools están teniendo mucho éxito y se están extendiendo por todo el Reino Unido.

5.- Que sea COMPARTIDO

Desde una posición de igual mucho mejor que desde una posición de superioridad o inferioridad, desde una posición de acompañamiento mucho mejor que desde una posición de presión por detrás o de arrastre desde delante. Desde la humildad y la sabiduría cultivada y no desde el ego. Todo ello permite sin lugar a dudas conseguir mayor proximidad, cercanía, integración, confianza, mayor impacto y conexión emocional con tus interlocutores.

Quizá algo tenga que ver eso con el impacto y éxito en aprendizaje y en desarrollo de talento de metodologías como la de coaching.

Recuerdo haber visto algunos profesionales de diferentes sectores (políticos, oradores, dirigentes, profesores, deportistas, ilusionistas…) que aparecen casi como diciendo “mirad que bueno que soy” “mirad que cosas sé o sé hacer y que vosotros no sabéis o no sabéis hacer” y que buscan el aplauso a su ego. Esa actitud definitivamente no te acerca a tus interlocutores o a audiencias sino más bien lo contrario, te aleja de ellas.

Sin embargo, hay otros que prefieren aparecer en actitud de humildad y aprendizaje continuo, de compartir conocimientos, informaciones, ser de utilidad, interactuar y compartir aportación de valor con los demás. Esa actitud les acerca a sus interlocutores o audiencias y les permite gozar de mayor proximidad con ellos, y por tanto mayor conexión, emoción, impacto, recuerdo.

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